Los orígenes de la conmemoración del Día Internacional contra la Violencia de Género se remontan a 1981, según explica Naciones Unidas.
Militantes y activistas a favor de los derechos de las mujeres expresaban sus protestas en torno a la violencia de género. Entre otras cosas, reivindicaban la necesidad de honrar la memoria de las hermanas Mirabal, tres activistas políticas de la República Dominicana que fueron asesinadas el 25 de noviembre de 1960 por orden del dictador Rafael Trujillo.
No fue, sin embargo, hasta el año 2000 cuando Naciones Unidas declaró el 25 de noviembre como el Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres. En la misma resolución en la que se proclamaba la efeméride, se invitaba a los gobiernos, organismos, programas de Naciones Unidas, ONG y otros a organizar actividades de sensibilización relacionadas con la violencia de género.
El IV Plan de Igualdad incluye dentro del eje Eje 4. Situaciones de especial protección el objetivo de Dar apoyo a las víctimas de violencia machista y sexual y realizar acciones de prevención. Entre las medidas de apoyo elaboradas en el marco del Plan de Igualdad se encuentra el Protocolo de movilidad por motivo de violencia machista entre el personal.
Este Protocolo forma parte de las medidas de lucha contra la violencia de género y su objetivo es garantizar, con la mayor agilidad y confidencialidad, la continuidad de las empleadas públicas víctimas de esta violencia en el desarrollo de su puesto de trabajo público, así como mantener las retribuciones que percibían cuando se vieron obligadas a cambiar de lugar de trabajo.